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Más capítulos de actualidad ginecoobstétrica
SBN 987-9311-00-0 (colección completa) ISBN 987-9311-14-0 (volumen 4) Dra. Nancy Boada * Dr. Roberto Keklikián **
Objetivos y contexto Esquema de contenidos Desarrollo del capítulo Sitios en la World Wide Web Bibliografía
En la World Wide Web existen numerosos sitios en los que podemos obtener información útil. Esquema de contenidos:
SITIOS EN LA WORLD WIDE WEB En una reciente reunión mantenida en el Ministerio de Salud de la Nación organizada por las Direcciones Nacionales de SIDA y de Maternidad e Infancia y el PROMIN se habló de la importancia de prevenir la transmisión del SIDA vertical en la Argentina. Sostuvimos en dicha reunión que la prevención no es sólo un problema de recursos sino, fundamentalmente un problema de "actitud" por parte de los profesionales en el momento de tomar contacto con sus pacientes. Propusimos entonces "instalar" el tema en los cursos "a distancia" de las principales sociedades científicas de la especialidad. Creemos que sólo un esfuerzo mancomunado de todos los colegas podrá ser efectivo para atacar eficazmente este problema. En la World Wide Web existe abundante información sobre el tema. El NOAH (New York Online Access to Health), el CDC (Centers for Disease Control and Prevention ) y el Centro para prevención del SIDA de la UCSF (University of California, San Francisco) son sólo algunas de las instituciones que tienen interesantes sitios en la World Wide Web con consejos para profesionales en la prevención del SIDA. Basándonos en ellos y en autores que han publicado sobre el tema, destacamos algunos consejos que creemos eficaces y fáciles de implementar. En el sitio de la UCSF se nos plantea que los pacientes quieren conversar sobre el tema del SIDA con los médicos que los asisten, ya que creen que ellos son fuentes creíbles de información en este tema. Los adolescentes también comparten esta preferencia.1 Sin embargo, en una encuesta entre adultos a nivel nacional en EEUU, sólo 15% había hablado sobre los riesgos del VIH con sus médicos en los cinco años anteriores, a pesar de que 94% había recibido algún tipo de atención médica durante ese tiempo. De las charlas médico-paciente sobre el tema que se llevaron a cabo, 72% fue motivada por la insistencia del paciente.2 En Argentina es importante que los médicos "incorporemos" este tema en la promoción de la salud en nuestra práctica diaria. Un estudio del Centers for Disease Control and Prevention (CDC) reportó que la gran mayoría de los médicos "usualmente" o "siempre" preguntaban a sus pacientes adultos sobre el uso del cigarrillo (94%) y el uso del alcohol (84%), pero en áreas directamente relacionadas con los riesgos del VIH los médicos se mostraban más renuentes a encarar el tema. Con menor frecuencia preguntaban sobre el uso ilegal de las drogas (49%), el uso del condón (31%), número de parejas sexuales (22%) u orientación sexual (27%).3 De esta forma perdemos muchas oportunidades de asesorar a nuestros pacientes al asistirlos. Las consultas médicas son "momentos de aprendizaje"4. Son oportunidades para discutir riesgos con respecto a la sexualidad y las drogas. Desde ya que no resulta útil en la prevención del SIDA emplear el mismo patrón en todos y cada uno de los pacientes, ya que los riesgos difieren sensiblemente. En el nivel de la atención primaria de la salud, la meta principal será estudiar qué pacientes tienen un alto riesgo y enfocar nuestros esfuerzos de prevención en ellos. La evaluación individualizada de riesgos es señal de una buena práctica en el área de prevención. Autores como Hearst nos dicen "Los médicos que proveen el mismo consejo para todos y cada uno de sus pacientes no estaría sirviendo bien a ninguno".5 El plan de prevención de enfermedades del gobierno de los EEUU "Healthy People 2000" incluye las siguientes metas: elevar a 80% la proporción de personas con VIH que se han sometido al examen (serología) y elevar a 75% la cantidad de trabajadores de la salud en atención primaria y de salud mental que asesoran a edades apropiadas sobre prevención y otras enfermedades sexualmente transmitidas.6 Existen diversas barreras que, con una actitud proactiva, podemos superar 7,8,9,10: conceptos muy limitados sobre el cuidado médico, incomodidad por parte del personal clínico al hablar sobre el tema de la sexualidad, el uso de drogas y las conductas con respecto al VIH/SIDA,
Muchos de los médicos actuales se recibieron antes del descubrimiento del SIDA11. El CDC ilustra la situación en EE.UU. en la última década. Con sólo observarlas comprendemos la importancia de integrar el tema del VIH en la práctica diaria. Nuestra actitud debe ser positiva y necesitamos poseer conocimientos razonables sobre la epidemiología del VIH y sobre los riesgos de contagio. La prevención del VIH requiere poder hablar sobre sexualidad y drogas en forma neutra, algo que puede ser muy difícil.12 Una mayor educación y más oportunidades de entrenamiento, tanto a los que están por graduarse como a los que continúan su educación médica, pueden ayudar a poner al día al personal clínico en asesoramiento de riesgos.13 Esta clase de entrenamiento puede ir más allá de lo didáctico y enfocarse tanto en la evaluación de los riesgos como en la forma de aconsejar a los pacientes y derivarlos a los diferentes centros. Se deben conocer los datos epidemiológicos más recientes en cuanto a riesgo de transmisión, incluyendo aspectos en los que aún no existe clara evidencia (por ej. la transmisión del VIH entre mujeres). La falta de tiempo es una enorme barrera. Los médicos ya trabajan en prevenir el uso del cigarrillo, el alcohol y las drogas, las dietas y el colesterol, los ejercicios, etc.14 durante consultas que se vuelven cada vez más breves por presiones de tipo económico. En otro capítulo de este mismo volumen hablamos de la proclama de Massachusetts. Para subsistir el médico realiza cada vez más consultas en menos tiempo. Es de esperarse que disminuya su interés en tratar un tema tan delicado mientras están trabajando bajo "restricciones de costos". Es fundamental corregir esta perversa distorsión. Algunos autores plantean que las estructuras administrativas pueden ser construidas para estimular y premiar a aquellas instituciones que presten mayor atención al tema de los riesgos del VIH en la práctica clínica. En los EE.UU., este tipo de sistema ha probado ser muy útil en otros esfuerzos de promoción de salud, por ejemplo un aumento significativo en la participación de los médicos en las campañas contra el tabaquismo.15
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